1 de agosto de 2010

El día



Es de los primeros días de sol que he tenido, y acepto que he tenido que dejar atrás el viejo odio hacia el astro rey. No me viene nada mal un poco de solecito, sentía que la lluvia ya comenzaba a hablarme mal.

Me he dedicado a pertenecer a la nada, y he aprendido muchas cosas de ella. He aprendido nada y un poco de sonidos y colores que, de cualquier manera, me llevan hacia la nada.

Hoy, comparando con mis últimas horas, soy muy feliz. Y lo que más me gusta es que no hay razón alguna de esta felicidad. Es de esos días en los que amaneces y descubres que ya no se siente ese peso con el que dormiste, y que por fin puedes decir oraciones coherentes. No es que sea fan de la razón, pero... esta vez ya necesitaba una cucharadita.

Pats anda contento y escupiendo a los conejos que andan sueltos en mi jardín.

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