Alguna vez te tomé una fotografía cuando estabas distraído, y grité al encontrarme a mi mismo. Hoy, como siempre, busco emprender el camino para prender una luz que ilumine mi alma. Yo también he visto como mi bosque se marchita, con mi voz que se marchita, y por eso no puedo permanecer aquí. Donde no hay otra cosa que proyectos que se acaban y mientras la suerte sigue andando y las lágrimas comienzan a salir. No te busco a mí alrededor porque sé que a veces, hasta la esperanza es tan fugitiva como yo.
Estoy cansada de andar, mas no puedo detenerme, me aterra que las cosas cambien, pero aún más que no lo hagan. No puedo hacer más que acercarme para cambiarte mundo, sabiendo que esto es tan posible, como soñar con lo imposible.
Laixa Marine Lizardo Montolío
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