Ahora entiendo tu opción de permanencia. Dejé que se filtrara el tiempo en ese cuarto, un espacio compuesto por el nosotros.
Cultivé mi sordera, nutrida por tu egoísmo.
Y tu egoísmo alimentó tu capacidad de ajena dependencia y autodestrucción.
Faltó espacio
Faltó música
No fueron suficientes nuestras palabras.
Pero restan los recuerdos, añejados con la arena y la sal del mar.
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