25 de octubre de 2009

Canta, PUTO!

Fue un buen comienzo. Todo estaba listo. Miré el reloj, ya se acercaba la hora para dejar esta ciudad que tanto me habia despertado, e internarme en un mounstro con hambre, sangre y poca esperanza.

El tiempo fue el justo, incluso el pavimento se adaptó muy bien a las llantas del automóvil. La música prendía bengalas ardiendo y de vez en cuando sufría una metamorfosis, de notas a café. El paisaje que nos acompañó, se portó generoso, nos dejó brillar y avanzar sin obstáculos.

Llegamos al D.F.. Recordé aquellas épocas en donde la tecnología me era indispensable para comunicarme con el sol, y cité sus palabras "Ahora me encuentro en el rincón más vergonzoso de todo mi país, el D.F.", sonreí y segui mi ritmo. Mis pies tocaron tierra ajena.

No cabía duda que algo bueno había hecho para que me recibieran así, era mi casa, eran mis tios, mis primos, mi hermana y mi madre. La comida me supo a casa, a frescura y a alivio. Pronto me enfrasqué en una platica de procesos culturales y explosión de estrellas. La noche llegó demasiado rápido.

El tiempo era el exacto. El "NO CIRCULA" me cortaba la respiración y la siguiente imagen me dejó atónita. La carretera parecía una explosíon volcánica, un carnaval de caballos de acero e individuos hipnotizados por el ruido, el smog y la prisa. ¿Vias alternas?, una que nos llevó al mismo lugar del principio.

Se fue la luz, la ola automovilística nos jaló. Nos perdimos entre los laberintos asfálitcos, nadie decia nada, ni el silencio era confiable. Despúes de una hora de extravío, llegamos.

Corrimos lo más rápido que pudimos, no nos bastaba. El piso temblaba, el cielo se caía, tenía ganas de gritar. Pero de repente miles de personas gritaron por mi. Ahi estaba... un universo excitado y eufórico. El palacio nos recibió con un gran rugido.

Calor, sudor, gritos, guitarrazos, voces, aplausos, luces, lágrimas, abrazos, besos... todo en uno y uno en todo. En realidad no hubo mejor tiempo, ni mejor espacio, ni mejor nada. Ese era el hoy. La fugacidad se refugió en mi pecho y me hizo explotar. Fui todas las personas, fui el aire, el piso, la pasión de la voz, la energía del baterista... vaya...

Para todos los que querían ir al concierto de Kings Of Leon y no pudieron... es una lástima, estuvo: ROMPE MADRE!

De las mejores experiencias recientemente vividas.

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