El calor y la lluvia afectan mi cerebro.
Al abrir la puerta me encontré con una tormenta suspendida entre el mar y el cielo. Las olas impactaban en las piedras, formando una razón mineral.
Al ir descubriendo el camino empolvado, tomé el fango de la tierra en reposo y al consumirlo me dibujó una infección en el lugar del corazón y las costillas. En realidad no importaba, ya había llegado. A esas alturas, un vaso de tiempo no me habría venido nada mal.
¿Sabías que los protones pueden estar en lugares diferentes, siendo el mismo, al mismo tiempo?
Ya quiero una máquina del tiempo, me dijeron que me la mandarían por paquetería. Solo faltan tres días.
Lamentablemente mis conejos se escaparon. Ahora debo buscarlos.
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